jueves, 11 de marzo de 2010

Uno + Uno


Cuando te conocí sabía que no estarías a mi lado en otoño
cuando te miré me enseñaste que querer a alguien no era imposible
cuando te di la mano aprendí que uno mas uno es igual a dos

Hoy es mejor que ayer
y mañana será mejor que hoy
porque hoy no es mas que un simple susurro del mañana

Porque mi casa sin tí es un mercado sin frutas
es una laberinto a medio andar
sin tus manos mis manos no diferencian las texturas
y es así que sin tí uno más uno deja de ser dos

domingo, 7 de marzo de 2010

Iluminas mi habitación

Caminos interrumpidos por el lodo del silencio

Despejaban la claridad de tus ojos

Intentaba descubrir lo que escondes en el reflejo de tu mirada en aquellos residuos de la intrépida lluvia de verano

Únicamente quería curar tus heridas lamiendo tus cicatrices

Y vendando tus ojos con pétalos de margaritas

Intentaba conquistarte bajo la luna traicionera de aquella noche de marzo.

Recuerda que vengo tocando tu puerta desde hace cuarenta lunas llenas

Fue ayer cuando decidiste mirarme y abrazarme mientras sonreías

Ahí, aquella habitación oscura se iluminó con aquella sonrisa tuya ladeada como siempre

jueves, 4 de marzo de 2010

Las aventuras de Catalina IV: En sus pensamientos

Catalina había desarrollado una intuición casi animal hacia los hombres, había creado una nueva filosofía, no creía en el No ni en el Tal Vez; ella era decidida, no titubeaba, ella arrasaba al ingresar a cualquier habitación, su cabello se disparaba con la dirección de las ondas del viento. Su mirada penetrante y contenida podría intimidar a quien se cruzara entre sus piernas.

Sus aventuras no son contadas libremente, decide juiciosamente a quien contárselas -por eso seguirá siendo una incógnita para este blog-, no le teme al futuro, no necesita un hombre al lado para sentirse segura. Cuando camina dispara un magnetismo que es incapaz de igualar a mujer alguna, tiene tan solo 27 años y sus aventuras son interminables.

Aquellas aventuras no son con cualquiera, tiene un delicado método de evaluación de sus candidatos; aunque la mayoría de ellos terminan siendo hombres con problemas un tanto psicológicos y psicosomáticos que a primera impresión resultan imperceptibles, y, que al transcurrir de los meses emergen y se sienten con el solo rozar de los pensamientos.

Así fue como pasaron todos, no muchos no pocos. Pero el que ella hoy recuerda es a Samuel, un niño-hombre de 33 años, que conoce desde que ella tenía 13, siempre tuvo una adición sobrenatural con sus labios, recién esa adición fue superada a los 14 años, cuando él la beso por primera vez. Todo fue platónico ellos eran primos lejanos, sí, pero primos al final de los días, siempre se veían, que en reuniones familiares, que en cenas, que en cumpleaños; pero fue hace tres primaveras que quedaron en tomar un café y se besaron nuevamente, sus labios estaban imantados, se atraían fuertemente.

La primera vez que estuvieron juntos, fue en un cuarto de hotel alejado de todo los lugares que los vinculaban, su relación no estaba totalmente permitida, ellos estaban sumergidos en relaciones paralelas, pero cómo decirle que no al destino?, cómo negarse a esos labios color manzana prohibida?

Ahora ella está sola y quiere llamarlo porque sabe que su historia nunca ha terminado.

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martes, 2 de marzo de 2010

Camila, Micaela y Joaquín: mentiras verdaderas III De visita por Lima

Habían pasado 5 meses desde aquella reunión donde los tres se vieron por última vez. Micaela estaba en Lima de vacaciones, pues había decidido escaparse de su rutina madrileña por un par de semanas.

Cuando piso el aeropuerto el viento le susurró al oído los viejos recuerdos, ni con la vida cosmopolita europeizada había olvidado a Joaquín. Por unos meses salió con Rafael un gallego historiador, amante del buen vino, cinco años mayor que ella; él muy interesado en ella, pero ella muy enredada aún con su pasado. La química no era desbordante cómo aquél último mes en Lima con el que compartió con Joaquín sus días planificando la última fiesta para Camila.

Al día siguiente de su arribo, sus amigas del colegio habían planificado un almuerzo con la finalidad de que Micaela les cuente sus recientes aventuras. La gran ausente: Camila, todas se preguntaban qué había pasado entre ellas, nunca se habían distanciado, eran muy unidas.

La curiosidad se intensificó cuando María José le preguntó inquisitivamente a Micaela:

- Mica, ¿y no sabes nada de Cami?, no la hemos visto últimamente, lo único que nos contó Patty de las Casas es que ya no estaba con Joaquín. Creo que terminaron justo antes que te vayas a Madrid.

Qué raro que no estés al tanto de eso ah!!- exclamó María José con ese tono particularmente limeño que alarga excesivamente la última sílaba.

Los pensamientos de Camila se nublaron, casi como si una nube gris haya conquistado su cabeza y fue como si extrañamente haya empezado a llover sobre ella.

El almuerzo se alargó, unas comentaba los últimos chismes de aquella chica del colegio que estaba embarazada, del reciente matrimonio playero de Gabriela, del cuerpo de Thalía, aquel que consiguió a punta de gimnasio. Micaela no hablaba, no sabía que decir ni que contar, no quería estar en ese lugar. Solo imaginaba poder correr al departamento de Joaquín tocar la puerta y abrazarlo.

En aquel momento y con la tristeza de un niño a quién le pincharon su globo, se acordó que Joaquín no la buscó, no la llamó y no le escribió, si él hubiera sentido lo mismo, tal vez se hubiera aparecido aquel martes 13 en el aeropuerto cuando Micaela tomo el avión a Madrid.

Fue ahí donde decidió que durante su estadía no iba a llamarlo, tenía que olvidarse de aquel pasado, tenía que comenzar de nuevo.


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miércoles, 24 de febrero de 2010

Carta de una chica cualquiera

Hola,

¿Cómo estás?, no sé cómo empezar a escribir, usualmente soy buena en eso, sabes que me encanta escribir, bueno por eso pretendo e intento escribir en un blog, pero a veces cuando la ficción supera y excede a la realidad, no sé como desarrollar mi exposición de ideas, en el blog es fácil porque usualmente hay una mezcla de realidad y ficción que emergen de esta cabeza misteriosa.

Esta vez estaba pensando cómo decirte lo que tenía encerrado entre los espacios invisibles de mi desordenados pensamientos, y no encontraba las palabras adecuadas. Alguna vez leí que cuando uno trata de buscar las palabras adecuadas, se demora tanto en encontrarlas que probablemente las que encuentre no sean las correctas y uno termina parafraseando rumores o mitos que escucho por los pasillos, y finalmente no comunica lo que realmente quería expresar en un inicio.

Por esas razones muchas veces es mejor la simpleza de las palabras y la claridad en las ideas para que la otra persona entienda y se conecte con lo que uno trata de transmitir. Probablemente también uno se demore en estructurar las ideas porque a la persona que le escribe es tan importante que no quiere dejar lagunas mentales y pretende evitar algún margen de error.

De un tiempo a esta parte, he tratado de aprender a ser sincera conmigo misma, a abrir mi mente y abrir nuevamente mi corazón y dejarme sentirlo y escucharlo, después que dejamos de salir, me di cuenta de nuevas cosas, me di cuenta que había errores que nunca corregí y pensé que lo había hecho, pero no.

Aquel día que nos vimos por última vez, nunca deseé abrazar a alguien con tanta fuerza, entre las luces y la noche te miraba atentamente tratando de redescubrirte, en realidad, me di cuenta que no había otro lugar donde quisiera haber estado en ese preciso momento, tenía ganas de acariciarte de llenarte de besos y abrazos, ahí entendí que tu compañía y estar a tu lado era donde quería estar.

Bueno todo esto va por decirte, que me di cuenta aquel día, que me gustas, probablemente esto no signifique mas que una declaración de una chica cualquiera que le dice a un chico cualquiera: Hey me gustas!, más nada, solo una mera declaración platónica, sin mas efectos que dejar el orgullo en mi cama, levantarme y reconocer lo que siento.

Con el tiempo aprendí que es mejor decir las cosas en el momento indicado que dejarlas ir y que el tiempo se olvide de las ideas y de los sentimientos y éstos se conviertan en recuerdos imprecisos y no culminados.

No se si nuestra historia se haya cerrado, de repente tu pienses que sí, y salgas ahora con otra persona, o simplemente no quieras salir con nadie por tus planes, esta bien, pero es bueno que sepas que me gustaste, que me alegraste mis días por buen tiempo, que volviste a despertar en mi deseos que por momentos creí ya no recordar.

Tuya,

La Confidente

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martes, 16 de febrero de 2010

Adiós

Intercambias ideas de lo que fue y de lo pudo ser

Caminas entre el espacio derretido de pasiones inconclusas

Tus sombras opacan la belleza terrenal

Sin embargo, al cruzar los dedos dejaste caer mis lágrimas

Entre aquellos espacios invisibles de tus ideas impares

Así fue como colgaste tus zapatos en la entrada de mi órbita sideral

lunes, 15 de febrero de 2010

La interpretación de mi "yo" pluscuamperfecto

Hace un año y un poco más compartí mis días con alguien excepcional, que me enseñó a ver el mundo de una manera diferente, me enseñó a yuxtaponer los cuerpos y la mente y con él comprendí el significado de amalgamar almas dispares.

Alguna vez él me dijo:

"De ti he observado lo necesario para saber
Que eres una gran mujer,
Te he “estudiado” no con detalle legal ni contractual,
Sino del lado más humano, del tuyo, del mío, de la hija,
La hermana y la profesional..... De la sandra que me gusta ver,
La que es.... La que sera....."


Ahora somos amigos, muy buenos amigos, su futuro avanza de una manera inexorable, siempre orientado al triunfo no solo profesional sino personal.

Él no sabe que estoy publicando esto, pero pronto se enterará, solo espero que no se moleste por este atrevimiento.

Hoy lo recordé de una manera particular.


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Vuelve

Te buscaba entre el reflejo de mis sombras entre el espejo medio roto, medio transparente

Intentaba buscarte...

tanto te busqué y tanto deseé tenerte nuevamente que te perdiste en mis recuerdos

Sin planearlo te volví a ver y al mirarte, olerte y abrazarte solo quisé no dejarte ir nunca más

Aquel beso robado me convenció que a tu lado es donde pertenezo

Pero entre mi último abrazo te desvaneciste y ahora no sé como recuperarte de nuevo.

domingo, 31 de enero de 2010

Las aventuras de Catalina Parte III: Conversaciones en el ascensor

Pasaron los años y Catalina se convertía en una mujer segura de sí misma, sin darse cuenta dejó atrás las medias de blondas y las bombachas. Con los años transcurrieron los hombres, al principio no eran hombres per se sino solo adolescentes intentando ser hombres, luego vinieron las relaciones esporádicas y temporales, los hombres complicados, los que se enamoraban ella, los que se obsesionaron con ella o tal vez con la idea de su apasionada y libre compañía.

Después de su relación con Francisco, su estabilidad emocional había quedado resquebrajada, pero solo necesito unos cuantos meses para poder recuperarse y cerrar algunas heridas. Estaba convencida en que el amor no tocaría su puerta por cierto tiempo.

Sin planificarlo llegó Rafael, mayor que ella por 5 años, Administrador de profesión, quien trabajaba en el piso de arriba del edificio donde se encontraba su oficina.

Todas las mañanas estacionaba su auto en el sótano del edificio y Rafael llegaba justo después de ella. Todo se convirtió en una costumbre, usualmente a alrededor de las 8.50 de la mañana, Catalina apagaba el motor de su auto y se dirigía a los ascensores, cuando se disponía a apretar el número 5, escuchaba el portazo de un carro y siempre era Rafael, ella amablemente presionaba el botón de “Puertas Abiertas” para que el ascensor esperase la entrada de Rafael. Él aparecía agitado la mayoría de las veces, con la corbata en la mano izquierda y el blackberry en la mano derecha, entraba al ascensor, alzaba la mirada y con esos ojos marrones brillantes miraba fijamente a Catalina, quien a esa hora de la mañana siempre tenía el cabello mojado.

La escena continuaba con un Hola, gracias por esperarme. Catalina sonreía, con esa sonrisa ligera y de lado que caracterizaba su lado coqueto y nervioso. Así pasaron 2 meses, sus encuentros pasaron de ser circunstanciales y eventuales a programados, Catalina programaba su despertador para que ese encuentro tan esperado de las mañanas se convierta en una cita, hubieron ocasiones en las cuales, Rafael llegaba antes y era él quien mantenía las puertas abiertas para esperar a Catalina.

Catalina no podía evitar cerrar los ojos y respirar profundamente cada vez que Rafael entraba en el ascensor, con el único objetivo que su nariz pueda absorber la fragancia que emanaba del cuerpo de Rafael, quería reconocer el perfume que usaba para comprarlo y olerlo por las noches.

Luego de esos dos meses, no habían cruzado más que un Hola, un Hoy hace calor hoy, y un Trabajas en el piso 5, ¿cierto?, Catalina no iba a agregar datos adicionales a las respuestas concretas de esas preguntas, a pesar de la seguridad que proyectaba, no era capaz de ser coqueta y liberal con alguien del que poco o nada conocía. Hasta que un jueves, Catalina no programó el despertador y llegó tarde a su oficina, alborotada y con los cabellos más húmedos que de costumbre, estacionó su auto, corrió al ascensor y no estaba Rafael esperando.

Al día siguiente, llegó a la hora de costumbre y se encontró con Rafael, él la miró y le dijo:

- - Ayer no nos encontramos.

- - Sí ayer me levanté tarde, respondió ella.

- - Ah, por eso no nos cruzamos en la mañana. Te llamas Catalina, no?, le preguntó Rafael.

- - A lo que Catalina sorprendida respondió: Sí, ese es mi nombre. Acto seguido preguntó cuál era el nombre de su compañero matutino, ella sintió que habían conversado más de media hora, pero eso era imposible, el trayecto del sótano al piso 5 no era más largo de 5 minutos. Luego de esa pequeña introducción, se despidieron, pero antes que bajará Catalina volteó y le preguntó: ¿Tienes planes de almuerzo?

- - Rafael con una sonrisa, respondió: No, ¿no quieres que almorcemos juntos?

Y así tuvieron su primera salida, fue casual, hablaron de sus trabajos y de cuando en vez coqueteaban, hablaron de sus encuentros matutinos, de su rutina diaria y de que él la encontraba muy guapa.

Los encuentros ya no solo eran matutinos sino que también nocturnos, empezaron a cruzarse al término de su jornada laboral, cómo no vivían tan lejos empezaron a turnarse y compartir la ruta, a veces él la recogía, a veces ella lo dejaba y pasaba por él en las mañanas.

Hasta que un día quedaron en tomar unos tragos, la conversación fluía, se besaron y terminaron en el departamento de Rafael. Catalina recogió su ropa, se cambió y aprovecho que Rafael había ido al baño para marcharse de aquel lugar. Mientras manejaba a su casa, recordaba los momentos que Rafael había recorrido su cuerpo, se preguntaba el por qué había salido como una fugitiva del departamento de Rafael, qué le iba a decir mañana por la mañana, qué iba a suceder desde ahora.

Al día siguiente Catalina se levantando más temprano que de costumbre con el solo objetivo de no cruzarse con Rafael. Decidió trabajar un poco más para evitar encontrarlo al término del día.

Eran las 8 y media de la noche, Catalina presumía que Rafael ya había salido de la oficina, bajo por las escaleras, no solo por precaución, sino porque necesitaba un poco de aire para seguir meditando lo que había sucedido la noche anterior. Se dirigió a su auto y ahí al costado estaba parado Rafael, Catalina sorprendida no supo qué decir ni qué hacer, retrocedió un paso y sin decir nada, Rafael se acercó hacia ella y le dio un beso. Con ese beso, Catalina recordó el calor que había sentido su cuerpo la noche anterior, él la miró y le dijo: ¿Qué paso?, porque te fuiste de mi casa sin despedirte. Catalina inventó una mala excusa para salir de esa incómoda escena, lo abrazó y se subieron al auto de Rafael. Durante el trayecto, todo era como de costumbre, conversaron del día que había transcurrido y de lo grandiosa de la velada de la noche anterior.

Antes que Catalina entrará a su casa, Rafael le dijo, Cata mañana paso por ti a la hora de siempre. Y disparó como en cámara lenta un beso al viento.


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jueves, 21 de enero de 2010

Con una llamada










Tus ojos cerrados

Una respiración agitada

Tú en la cama y ella sentada

Las sábanas en el piso

La ventana semiabierta

El aire en tus cabellos

Ella mirándote

…

Sonó el telefóno

…

Era yo.

domingo, 10 de enero de 2010

Todo inicio es mejor

Mientras recorría entre sus aguas, me olvidé de mi pasado, no recordaba el día y la hora y no atinaba a reconocer a mis acompañantes.

Únicamente me encontraba sumergida y confundida por la majestuosidad de la misteriosa vegetación.

Aquel atardecer me anunciaba no solo el inicio de un nuevo año sino el descubrimiento de una nueva persona. Definitivamente no soy la misma que salió de Lima, regreso inundada de nuevos retos, de reconocerme después de comprender mis errores sentada en una hamaca polvorienta y solitaria.

Volví a imaginarme su rostro, sin embargo, las aguas de aquel caudaloso río se llevó mis recuerdos, esperando que no vuelvan más.

Aquella serenidad me invadió y conquistó, me enamoré de nuevo de la soledad y de mi catarsis.

Tropecé y me hundí en aquel lodo pantanoso, escuché el silencio…

Encontré un murciélago y conversé con una tarántula negra y finalmente aquellas aves me guiaron el camino de regreso… fui exactamente en de regreso, en ese mismo lugar donde recordé mi nombre y mi pasado.