“Colecciono pronósticos, anuncios y matices, signos, sospechas y señales…” Los años me han convertido en una abogada de profesión. Voy por la vida jugando ese papel, insatisfecha la mayor parte del tiempo anhelando ser distinta. Soñadora por instinto y solitaria cuando despierto. Amante del amor, de la música y del olor a libros viejos. Hoy me confieso antes ustedes mis mejores críticos y compañeros de letras.
lunes, 21 de febrero de 2011
...
Y tan hiriente la manera en la cual me hablas.
Tus susurros de convirtieron en sables peligrosos…
Tus caricias ya no saben a miel,
Mis mejillas perdieron su color y comenzaron a almacenar lágrimas manchadas de adiós
Tentaciones, tú, yo, ayer…
Desaparece porque si te quedas un día más, nunca te volverás a marchar.
viernes, 4 de febrero de 2011
La noche de ayer
Mis ojos estaban cerrados pero era imposible descansar, me imaginé que despertaba de una pesadilla y que por eso mi inconsciente no quería sumergirse nuevamente.
Prendí la luz de mi mesa de noche, tomé el libro que me acompaña por estos días y continúe mi lectura, intentando aprovechar esa madrugada.
No pude recobrar el hilo de la lectura, empecé a recordar mi pasado, en las cosas que hice y en aquellas cosas que deje de hacer, pero sobre todo en lo que quiero hacer. Recordé a la chica de 20 años que se enamoró por primera vez y la comparé con la mujer de 26 años que se ha vuelto a enamorar.
Sonreí imaginando y solloce recordando, me prometí a mi misma reconocer y confesar mis miedos, Sí, una vez más.
Fue una noche singular, una noche de reencuentros, si un reencuentro con mi ex -yo.
viernes, 3 de septiembre de 2010
El Arquitecto que vestía Bata Blanca

Pablo tan solo tenía 22 años cuando su vida cambió repentinamente.
Era un lunes invernal, finalizaba el mes de julio y el calendario académico anunciaba la matrícula al octavo ciclo de la Facultad de Medicina de una prestigiosa universidad limeña. Los ciclos de la universidad habían transcurrido entre libros, batas blancas y noches de insomnio.
Aquel lunes Pablo se levantó temprano y se encaminó a la Universidad, mientras hacía la cola para elegir los cursos que debía llevar aquel ciclo, su mente se tornó nublada, estaba cansado, empezó a preguntarse e imaginarse cómo serían los siguientes meses, tenía que seguir leyendo, más desveladas y más martirio.
Estaba harto de las clases y de aquellos catorce de nota en su vida, y se preguntó como quién interroga a un delincuente: ¿seré un médico de 14 de calificación?, ¿cómo puedo pretender sanar a enfermos?, ¿me esfuerzo tanto para esto?
Salió de la cola, que a esa hora de la mañana había crecido con más estudiantes que esperaban ansiosos, caminó a la puerta y tomó un autobús cualquiera, probablemente no era aquel que lo dirigiría a su casa. Estaba asustado y angustiado, sentía como las gotas de un sudor frío se desvanecían lentamente en su casaca.
¿Y ahora qué voy a hacer?, era la frase que penetraba como un eco hasta en sus entrañas. Llegó a su casa con la piel tan pálida que el color bronceado de su piel había desaparecido. Se sentó en el sofá de su casa y esperó a su mamá, ella entró a la habitación y comprendió que algo estaba ocurriendo, él solo atinó a decir: Mamá no seré doctor.
Pasaron unos cuantos meses y entre psicólogos él comprendió y valoró sus habilidades, ellos no le dijeron qué tenía que estudiar, solamente guiaron el camino perdido que hace unos cuantos años atrás había emprendido. No postuló a ninguna universidad, sino que la carrera lo encontró a él. Bastó que el Decano de la Facultad de Arquitectura de otra universidad lo viera para comprender que la Arquitectura desbordaba por sus venas. Y así fue como una novela contada por un escritor frustrado. Fue así como Pablo encontró su vocación.
Conozco a Pablo, él está por terminar la carrera de Arquitectura y sí conocen a alguien más apasionado con lo que hace día a día díganmelo, por sólo conozco a una persona y se llama Pablo. “Lotiza” sus pensamientos, “diseña” sus pasos y “crea” su vida diariamente. Él es un Arquitecto que vestía Bata Blanca.
domingo, 16 de mayo de 2010
Yo y sus ojos azules

Caminábamos de la mano, yo un poco distraída por aquel chilcano de damasco que había tomado minutos atrás, en aquel instante, decidí voltear y mirarlo nuevamente, el silencio nos había gobernado por más de un minuto. Cuando giré mi rostro, sus ojos azules me miraban intensamente, yo sonría cuando él sin dejar de mirarme dijo: “Eres realmente hermosa”.
Mis ojos brillaron tanto como aquella luna de ese jueves en la madrugada. Él llegó esa noche, no nos veíamos por dos semanas. Era nuestra segunda cita. Pero sentía que lo conocía por mucho tiempo. El idioma nunca fue un impedimento, él no hablaba español y yo intentaba utilizar el inglés que aprendí durante mi niñez y tardía adolescencia.
Llegamos al malecón y sus brazos me rodearon, nos quedamos mirando el mar por unos minutos, que parecieron horas. Sus besos en mi frente me transportaban a mis entrañadas fantasías. Él sólo estaría en Lima por unos días, su viaje tenía que continuar. Eso no importaba, si él fue capaz de cambiar su itinerario por verme antes de lo planeado, yo podía cambiar mis días, olvidarme del trabajo, dedicarme a él y a mirar sus intensos ojos azules.
Ese fin de semana fue inolvidable, comenzó un jueves con una llamada a mi celular, un: “Sandra, I’m here”, fue suficiente para decirle a mi jefa que necesitaba vacaciones. Cuando fui a buscarlo esa noche, estaba nerviosa, no lo veía por un par de semanas, sólo me quedaban los recuerdos de aquel día en un playa ecuatoriana y de nuestro intercambio de cuentas de facebook. Nos habíamos despedido con un nos vemos en Lima, pero los correos se convirtieron en diarios, comenzaron con un Hola y se transformaron en un Te extraño, quiero verte pronto.
Toqué el timbre de su hospedaje y alguien salió corriendo, era él, recordaba perfectamente su rostro, no había olvidado lo alto que era, y claro mi memoria había guardado en una caja fuerte sus perfectos ojos azules. Me miró, gritó mi nombre, me abrazó fuertemente, me tomó entre brazos y levantó tan emocionado como un niño de 5 años que va por primera vez a un parque de diversiones.
Bailamos, caminamos, cantamos, jugamos, saltamos y nos miramos por 6 días. Ahora él está por las playas norteñas de Piura, regresa en un par de días nuevamente. Hoy recibí un correo que me decía que llegaba esta semana y que anhelaba estar en Lima y verme de nuevo.
Sé que es un sueño la historia que les cuento hoy, tal vez un sueño que dure unos días más, pero les confieso que espero que este sueño dure por mucho más. Sé que el futuro es tan incierto, que nadie sabe cómo será el mañana, hoy solo sé que me levantó y duermo pensando en él. Si dentro de un mes no es así, eso no importa, los días que tuve no los cambiaría por nada más que por sus intensos ojos azules.
Foto: Capturada por C.J.
martes, 16 de febrero de 2010
Adiós

Intercambias ideas de lo que fue y de lo pudo ser
Caminas entre el espacio derretido de pasiones inconclusas
Tus sombras opacan la belleza terrenal
Sin embargo, al cruzar los dedos dejaste caer mis lágrimas
Entre aquellos espacios invisibles de tus ideas impares
Así fue como colgaste tus zapatos en la entrada de mi órbita sideral
lunes, 15 de febrero de 2010
Vuelve

Te buscaba entre el reflejo de mis sombras entre el espejo medio roto, medio transparente
Intentaba buscarte...
tanto te busqué y tanto deseé tenerte nuevamente que te perdiste en mis recuerdos
Sin planearlo te volví a ver y al mirarte, olerte y abrazarte solo quisé no dejarte ir nunca más
Aquel beso robado me convenció que a tu lado es donde pertenezo
Pero entre mi último abrazo te desvaneciste y ahora no sé como recuperarte de nuevo.
domingo, 31 de enero de 2010
Las aventuras de Catalina Parte III: Conversaciones en el ascensor

Pasaron los años y Catalina se convertía en una mujer segura de sí misma, sin darse cuenta dejó atrás las medias de blondas y las bombachas. Con los años transcurrieron los hombres, al principio no eran hombres per se sino solo adolescentes intentando ser hombres, luego vinieron las relaciones esporádicas y temporales, los hombres complicados, los que se enamoraban ella, los que se obsesionaron con ella o tal vez con la idea de su apasionada y libre compañía.
Después de su relación con Francisco, su estabilidad emocional había quedado resquebrajada, pero solo necesito unos cuantos meses para poder recuperarse y cerrar algunas heridas. Estaba convencida en que el amor no tocaría su puerta por cierto tiempo.
Sin planificarlo llegó Rafael, mayor que ella por 5 años, Administrador de profesión, quien trabajaba en el piso de arriba del edificio donde se encontraba su oficina.
Todas las mañanas estacionaba su auto en el sótano del edificio y Rafael llegaba justo después de ella. Todo se convirtió en una costumbre, usualmente a alrededor de las 8.50 de la mañana, Catalina apagaba el motor de su auto y se dirigía a los ascensores, cuando se disponía a apretar el número 5, escuchaba el portazo de un carro y siempre era Rafael, ella amablemente presionaba el botón de “Puertas Abiertas” para que el ascensor esperase la entrada de Rafael. Él aparecía agitado la mayoría de las veces, con la corbata en la mano izquierda y el blackberry en la mano derecha, entraba al ascensor, alzaba la mirada y con esos ojos marrones brillantes miraba fijamente a Catalina, quien a esa hora de la mañana siempre tenía el cabello mojado.
La escena continuaba con un Hola, gracias por esperarme. Catalina sonreía, con esa sonrisa ligera y de lado que caracterizaba su lado coqueto y nervioso. Así pasaron 2 meses, sus encuentros pasaron de ser circunstanciales y eventuales a programados, Catalina programaba su despertador para que ese encuentro tan esperado de las mañanas se convierta en una cita, hubieron ocasiones en las cuales, Rafael llegaba antes y era él quien mantenía las puertas abiertas para esperar a Catalina.
Catalina no podía evitar cerrar los ojos y respirar profundamente cada vez que Rafael entraba en el ascensor, con el único objetivo que su nariz pueda absorber la fragancia que emanaba del cuerpo de Rafael, quería reconocer el perfume que usaba para comprarlo y olerlo por las noches.
Luego de esos dos meses, no habían cruzado más que un Hola, un Hoy hace calor hoy, y un Trabajas en el piso 5, ¿cierto?, Catalina no iba a agregar datos adicionales a las respuestas concretas de esas preguntas, a pesar de la seguridad que proyectaba, no era capaz de ser coqueta y liberal con alguien del que poco o nada conocía. Hasta que un jueves, Catalina no programó el despertador y llegó tarde a su oficina, alborotada y con los cabellos más húmedos que de costumbre, estacionó su auto, corrió al ascensor y no estaba Rafael esperando.
Al día siguiente, llegó a la hora de costumbre y se encontró con Rafael, él la miró y le dijo:
- - Ayer no nos encontramos.
- - Sí ayer me levanté tarde, respondió ella.
- - Ah, por eso no nos cruzamos en la mañana. Te llamas Catalina, no?, le preguntó Rafael.
- - A lo que Catalina sorprendida respondió: Sí, ese es mi nombre. Acto seguido preguntó cuál era el nombre de su compañero matutino, ella sintió que habían conversado más de media hora, pero eso era imposible, el trayecto del sótano al piso 5 no era más largo de 5 minutos. Luego de esa pequeña introducción, se despidieron, pero antes que bajará Catalina volteó y le preguntó: ¿Tienes planes de almuerzo?
- - Rafael con una sonrisa, respondió: No, ¿no quieres que almorcemos juntos?
Y así tuvieron su primera salida, fue casual, hablaron de sus trabajos y de cuando en vez coqueteaban, hablaron de sus encuentros matutinos, de su rutina diaria y de que él la encontraba muy guapa.
Los encuentros ya no solo eran matutinos sino que también nocturnos, empezaron a cruzarse al término de su jornada laboral, cómo no vivían tan lejos empezaron a turnarse y compartir la ruta, a veces él la recogía, a veces ella lo dejaba y pasaba por él en las mañanas.
Hasta que un día quedaron en tomar unos tragos, la conversación fluía, se besaron y terminaron en el departamento de Rafael. Catalina recogió su ropa, se cambió y aprovecho que Rafael había ido al baño para marcharse de aquel lugar. Mientras manejaba a su casa, recordaba los momentos que Rafael había recorrido su cuerpo, se preguntaba el por qué había salido como una fugitiva del departamento de Rafael, qué le iba a decir mañana por la mañana, qué iba a suceder desde ahora.
Al día siguiente Catalina se levantando más temprano que de costumbre con el solo objetivo de no cruzarse con Rafael. Decidió trabajar un poco más para evitar encontrarlo al término del día.
Eran las 8 y media de la noche, Catalina presumía que Rafael ya había salido de la oficina, bajo por las escaleras, no solo por precaución, sino porque necesitaba un poco de aire para seguir meditando lo que había sucedido la noche anterior. Se dirigió a su auto y ahí al costado estaba parado Rafael, Catalina sorprendida no supo qué decir ni qué hacer, retrocedió un paso y sin decir nada, Rafael se acercó hacia ella y le dio un beso. Con ese beso, Catalina recordó el calor que había sentido su cuerpo la noche anterior, él la miró y le dijo: ¿Qué paso?, porque te fuiste de mi casa sin despedirte. Catalina inventó una mala excusa para salir de esa incómoda escena, lo abrazó y se subieron al auto de Rafael. Durante el trayecto, todo era como de costumbre, conversaron del día que había transcurrido y de lo grandiosa de la velada de la noche anterior.
Antes que Catalina entrará a su casa, Rafael le dijo, Cata mañana paso por ti a la hora de siempre. Y disparó como en cámara lenta un beso al viento.
Recomendaciones:
Revisar estos post
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http://intimas-confesiones.blogspot.com/2009/12/las-aventuras-de-catalina-su-primera.html
jueves, 21 de enero de 2010
Con una llamada

Tus ojos cerrados
Una respiración agitada
Tú en la cama y ella sentada
Las sábanas en el piso
La ventana semiabierta
El aire en tus cabellos
Ella mirándote
…
Sonó el telefóno
…
Era yo.
jueves, 5 de noviembre de 2009
Mientes tan bien ...
Caminante sin camino al andar

Caminante…
Tus sueños se esfuman entre historias narradas una y otra vez
Quisiste abrir los ojos
Hablar de nuevo… besar de nuevo
Caminaste entre las nubes de algodón
De la cuidad de la furia
Ahora tocas mi puerta
Te abro, me miras, te miro
Tus ojos solo piden compasión
Te extiendo la mano y te desvaneces ...
Capturas mis sonrisas
Te robas mis suspiros
Te enredas en mis sueños
Te adhieres a mi piel
Eres como la estrella fugaz diáfana por la niebla
Como la luz de aquella luna de verano que irrumpe en mi habitación
Nadas entre mis suspiros
Y penetras mis entrañas
Me envuelves entre tus razones
y sin querer te desvaneces nuevamente ...
viernes, 29 de mayo de 2009
Aprendiendo de tu amistad...
Sin pensarlo lo conocí, ni en el lugar indicado ni de la manera usual. Al principio solo compartíamos palabras, situaciones y momentos comunales…con el tiempo se convirtió en alguien especial.Entre contratos y conversaciones, aprendía de él, empecé a leer sus gestos, a entender sus palabras y sus bromas.
Dice que cree en Dios pero no en cualquier dios sino en el que lo acompaña todos los días el que canta, el que compone, el que sueña y el que toca … aquel con el que comparte poesía y la pasión por la música … si Bob, Bob Dylan…
No duerme mucho, no porque no le guste dormir sino porque prefiere no descansar…las noches son de música y de amigos,
Le gusta tanto viajar como las pastas … aventurero inagotable … sus pies han recorrido Sudamérica y las tierras del Tío Sam tanto como las veces que llego tarde a un lugar.
Sin querer me enseño a disfrutar de la vida, de la música, de ortografía, de sintaxis y de luchar por mis sueños.
Fue un día cualquiera por la tarde … cuando me dijo … te estás convirtiendo en mi mejor amiga … solo atiné a decir gracias y a abrazarlo. Él no comprendió que quería realmente retribuirle todo el cariño, el respeto y la diversión de los días, tardes y noches desde que somos amigos, solamente decidí escribir estas cortas líneas… Tú sabes quién eres, gracias por tu amistad!
jueves, 7 de mayo de 2009
Mi sexto sentido

Mis hombros me pesan por seguir cargando tus sonrisas
Mi oídos solo escuchan las vibraciones del roce de tus labios
Y mi lengua solamente quisiera recorrer las comisuras de tu cuerpo desnudo
Solo te veo en mis sueños, en aquellas eternas alucinaciones
Entre lo ajeno y lo lejano
Mis manos me reclaman la suavidad de tus cabellos y la perpetuidad de tu silencio
Y finalmente mis dedos palpitan por reconocer tu rostro
Y por aterrizar en la realidad de tu mundo imaginario
martes, 7 de abril de 2009
Pies descalzos

Cada minuto siento los latidos de tus huellas en cada paso, tal vez porque fuiste pero no eres,
Tal vez porque quisiste ser ... pero abandonaste el camino,
Retrocediendo y dejándome aquí esperando.
jueves, 26 de marzo de 2009
Confesiones de ... (Segunda Parte)

miércoles, 4 de marzo de 2009
Odio odiarte

No sé cómo mirarte a los ojos nuevamente, no sé si quererte no sé si odiarte de nuevo.
Despiertas la ira más incandescente entre mis venas
Los deseos de odiarte vuelven nuevamente
Mi sangre se caliente y quiero desaparecer entre el pasado y el futuro
Las lunas pasan y quiero despertar nuevamente
Sin odios, con los sentimientos del ayer
Más profundos más intensos y reales
Odio odiarte, pero prefiero odiarte que quererte nuevamente
El silencio de mis ecos taladra mi cerebro cada día más fuerte
Atormentando mis pensamientos más sublimes
Tomate tu tiempo y ódiame para odiarte también
Ya no te necesito
Solamente quiero comenzar de nuevo.
viernes, 20 de febrero de 2009
Pastillas para el olvido
Toma, aquí en mis manos tengo “Pastillas para el olvido”, me dicen que se toman dos tan pronto las necesites … olvídate del pasado, de lo bueno y de lo malo.Efectos:
Deja el pasado atrás donde nadie lo puedo agarrar, Exorciza los recuerdos
Remienda tu corazón roto
Recompone tus sueños, recuérdalos
Haz memoria de tus anhelos
Descontamínate de las mentiras
Vuelve a reir y vuelve a ser la mujer que dejaste dormida, despierta a la bella durmiente
Sumérgete entre los cuentos de hadas y las pasiones
Recuerda que el sol siempre sale al día siguiente
Que la flores retoñan
Que los resfríos se curan
Que las lágrimas se secan
Que los abrazos reconfortan y
Que despues de la lluvia nace un arcoiris
Me tienes a mi para recorrer el mundo.
Te quiero.
martes, 20 de enero de 2009
Desesperada espera

pero tú solamente preguntaste y yo respondí
queriendo negarme a tus placeres, a tus besos, a tu cuerpo y a tu olor
Estoy esperando ese momento…quiero recordar aquellas sensaciones
Quiero volver a dibujar con mis dedos tu cuerpo.
Te estoy esperando entre el frío de mi respiración y el calor de mi cuerpo
Ya te siento tu llegada…