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martes, 17 de agosto de 2010

Intimas Confesiones: La historia de una blogger

¿Por qué escribo este blog? Muchos me preguntan, me increpan y me interrogan. Quisiera poder responderles y contarles que se ha convertido en una especie de obsesión incandescente de querer contar historias. De inventar. De crear personajes que pululan en mi cabeza.

Muchos piensan y me señalan con el dedo, piensan que mi blog se ha convertido en una especie de diario personal y narrador de aventuras propias. Lo que ellos no se dan cuenta es del título de mi blog. Sí, es un blog confesionario, es la puerta y a la vez la voz de muchas personas, no soy yo, somos todos, este blog es de este todos, es de Sandra y de las anónimas, de mis amigas y de las chicas que no conozco, de las que me contaron su historia en vivo y en directo y de las que escuche su historia a través de los labios de una tercera persona.

Creo que soy una escritora frustrada, aquella que no ha publicado nada escrito, que vive en el mundo cibernético, aquella que podría escribir los guiones de una serie o novela mexicana.

Escribo porque soy como ustedes, porque me equivoco, porque me confundo y porque me ilusiono.

Algunos de los que leen me conocen, muchos no. Si intentan conocerme por lo escribo su batalla puede ser perdida, porque las historias no siempre son mías, son de aquellos personajes anónimos o de aquellos personajes de guiones empastados en mi memoria.

No me apunten con el dedo. Soy liberal y qué?

Escribo para provocar, para desatar, para que me critiquen, para que sueñen y para que se den cuenta que el mundo ante sus ojos es más pequeño de lo que imaginan.

lunes, 17 de mayo de 2010

Enamorada de una posibilidad

Sus palabras penetran mis pensamientos como la brisa primaveral que ingresa en mi habitación cada mañana de octubre,

Hubo veces que quise mirarlo fijamente y decirle que tomaba mis maletas para irme con él y seguir el viaje juntos, pero mi podrida realidad me lo impide, me ata a una rutina repleta de obligaciones que no puedo tirar por el excusado.

Hace tiempo que no disfrutaba la comodidad del silencio, del paréntesis y de los respiros al hablar. ¿Será que me estoy enamorando? Me pregunté aquella tarde de un lunes mientras lo observaba mirar la televisión.


Foto: Cielo Montañezco, capturada por mi cámara.

domingo, 7 de marzo de 2010

Iluminas mi habitación

Caminos interrumpidos por el lodo del silencio

Despejaban la claridad de tus ojos

Intentaba descubrir lo que escondes en el reflejo de tu mirada en aquellos residuos de la intrépida lluvia de verano

Únicamente quería curar tus heridas lamiendo tus cicatrices

Y vendando tus ojos con pétalos de margaritas

Intentaba conquistarte bajo la luna traicionera de aquella noche de marzo.

Recuerda que vengo tocando tu puerta desde hace cuarenta lunas llenas

Fue ayer cuando decidiste mirarme y abrazarme mientras sonreías

Ahí, aquella habitación oscura se iluminó con aquella sonrisa tuya ladeada como siempre

lunes, 15 de febrero de 2010

Vuelve

Te buscaba entre el reflejo de mis sombras entre el espejo medio roto, medio transparente

Intentaba buscarte...

tanto te busqué y tanto deseé tenerte nuevamente que te perdiste en mis recuerdos

Sin planearlo te volví a ver y al mirarte, olerte y abrazarte solo quisé no dejarte ir nunca más

Aquel beso robado me convenció que a tu lado es donde pertenezo

Pero entre mi último abrazo te desvaneciste y ahora no sé como recuperarte de nuevo.

domingo, 1 de noviembre de 2009

Asi soy yo

Siempre fui de las personas que cuentan historias, de las que se acuerdan de los detalles, de las luces y de las calles, de las que no olvidan las miradas en la oscuridad, de las que guardan en su baúl una buena broma y una buena carcajada, de las que recuerdan los sonidos, de las que reproducen el eco de una caída y de las que hace reír.

Soy la que habla con las estrellas y se ríe conversando con los perros y los gatos. De la que saluda a un extraño, tal vez esa persona necesite algo diferente ese día.

Me atrevo a burlarme primero de mí misma y he aprendido con los pocos años que tengo ha observar en el reflejo de las sonrisas de mis amigos la esperanza de un mejor día solo si duermo temprano.

Soy de la que organiza reuniones, reencuentros y citas en cafés y bares, de las que los anima a viajar y de la que los hace bailar. Quisiera que el día tuviera más horas y poder ir al cine con todos ellos, quisiera poder tomar mil cafés en las tardes por Miraflores y un chilcano cada día de la semana, quisiera que el sábado se repitiera tres veces y poder disfrutar las tardes y las noches con todos ellos.

A pesar de ello, he descubierto que soy mejor contando las historias de los demás, que cometo demasiados errores contando mi propia historia, porque todavía no me desprendo de aquel velo transparente instalado entre mis ojos y la realidad. De vez en cuando alguno de mis amigos me lo quita para secarse las manos y utilizarlo como tissue.

Si pudiera regalarle a cada uno de mis amigos una estrella lo haría, quisiera escribirles una canción o mil poemas tal vez.

Hoy quise hablar de ellos, de los que están tras estas líneas, de sus voces y de sus miradas, de aquellos por los cuales escribo, es por sus aventuras y las mías.