Mi corazón palpitaba y mis ojos desubicados trataban de encontrar la respuesta, fue cuando en ese preciso momento las sombras aterrizaron.
Mis manos temblaban pero decidida Fernando y yo dejamos nuestras cosas en la esquina de la caseta de información nos pusimos la mochila de vuelo y nos elevamos al cielo como globos de helio.
Mis piernas dejaron el suelo y me perdí entre las nubes y el reflejo del sol en el mar, fue como caminar entre mis sueños, deje los recuerdos y las angustias en aquel parque miraflorino que sirve de pista de aterrizaje.
Mi mente se aclaró y fue así como encontré las respuestas a mis preguntas sin la ansiedad desbordante de hace unos meses atrás.
La libertad tocó a mi puerta un sábado por la tarde ...