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viernes, 15 de abril de 2011

Dulce Espera

Carla y Manuel salen juntos hace menos de un año. Carla es dulce, analítica y práctica. Manuel es un niño-hombre, aquel que día a día intenta descifrar su futuro, tal vez porque los años que pesan sobre él no han logrado encaminarlo en la autopista correcta.
A ella la conocí poco menos de 6 meses. Pero resultaba que era amiga de mi mejor amiga, ellas habían viajado juntas y es por eso que a través de Mafer, yo ya había tocado sus pensamientos.

Carla está embarazada, tiene 5 meses, le duelen los pies, cada día descifra su cuerpo y su barriga crece más. Manuel, sigue perdido, no sabe qué hacer y tiene miedo.

Por casi dos meses, él desapareció, y ella entendió que no necesitaba de su compañía para disfrutar de la etapa más maravillosa de su vida. Ahora han pasado varios meses y él trata de enmendar los errores del pasado.

Nadie sabe qué sucederá entre ellos al final, yo solo quisiera poder imaginar el rostro del niño que en algunos meses nacerá.



foto: www.absolutitalia.com/.../2010/06/abortos.jpg

jueves, 28 de octubre de 2010

Amor Incondicional

Aquellas nubes grises contenían las lágrimas que derramaste durante las noches de agosto,
quise intentar sacártelas suavemente con las mangas rotas de mi cardigan negro,
intente abrazarte, darte consuelo, cogerte de un lado e impulsarte nuevamente para que te levantes por la mañana.

Traté de luchar con los demonios que habitaban tu pequeña cabeza,
sin embargo, tu tristeza no me lo permitió,
tú serás la que elije,
tú decidirás que camino seguir.

Sin importar eso, yo seguiré secando tus lágrimas y te cargaré si te caes de nuevo.
A eso yo lo llamo Amor Incondicional,
Eso hacen las hermanas,
Eso hago yo.

viernes, 3 de septiembre de 2010

El Arquitecto que vestía Bata Blanca

Pablo tan solo tenía 22 años cuando su vida cambió repentinamente.

Era un lunes invernal, finalizaba el mes de julio y el calendario académico anunciaba la matrícula al octavo ciclo de la Facultad de Medicina de una prestigiosa universidad limeña. Los ciclos de la universidad habían transcurrido entre libros, batas blancas y noches de insomnio.

Aquel lunes Pablo se levantó temprano y se encaminó a la Universidad, mientras hacía la cola para elegir los cursos que debía llevar aquel ciclo, su mente se tornó nublada, estaba cansado, empezó a preguntarse e imaginarse cómo serían los siguientes meses, tenía que seguir leyendo, más desveladas y más martirio.

Estaba harto de las clases y de aquellos catorce de nota en su vida, y se preguntó como quién interroga a un delincuente: ¿seré un médico de 14 de calificación?, ¿cómo puedo pretender sanar a enfermos?, ¿me esfuerzo tanto para esto?

Salió de la cola, que a esa hora de la mañana había crecido con más estudiantes que esperaban ansiosos, caminó a la puerta y tomó un autobús cualquiera, probablemente no era aquel que lo dirigiría a su casa. Estaba asustado y angustiado, sentía como las gotas de un sudor frío se desvanecían lentamente en su casaca.

¿Y ahora qué voy a hacer?, era la frase que penetraba como un eco hasta en sus entrañas. Llegó a su casa con la piel tan pálida que el color bronceado de su piel había desaparecido. Se sentó en el sofá de su casa y esperó a su mamá, ella entró a la habitación y comprendió que algo estaba ocurriendo, él solo atinó a decir: Mamá no seré doctor.

Pasaron unos cuantos meses y entre psicólogos él comprendió y valoró sus habilidades, ellos no le dijeron qué tenía que estudiar, solamente guiaron el camino perdido que hace unos cuantos años atrás había emprendido. No postuló a ninguna universidad, sino que la carrera lo encontró a él. Bastó que el Decano de la Facultad de Arquitectura de otra universidad lo viera para comprender que la Arquitectura desbordaba por sus venas. Y así fue como una novela contada por un escritor frustrado. Fue así como Pablo encontró su vocación.

Conozco a Pablo, él está por terminar la carrera de Arquitectura y sí conocen a alguien más apasionado con lo que hace día a día díganmelo, por sólo conozco a una persona y se llama Pablo. “Lotiza” sus pensamientos, “diseña” sus pasos y “crea” su vida diariamente. Él es un Arquitecto que vestía Bata Blanca.

martes, 4 de mayo de 2010

Los amigos que no perdí

Existen diversas clases de amigos, están aquellos con los que compartiste tus años en el colegio, aquellos con los que te caíste, con los que aprendiste a bailar, con las que probaste por primera vez un cigarrillo, con las que te acompañaron a tu primera fiesta, con las que por primera vez te embriagaste hasta el punto de cantar por las calles canciones de amor, con las que lloraste y reíste, en este grupo están mis amigas del colegio. Son ellas las que forman y formarán parte de mi familia hasta el fin de mis días, las que elegí y conservo. Aquellas con las que disfruté los años más inocentes y más caóticos de mi niñez y adolescencia. En este grupo está Chivi, Chini, Liqui, Cynthia, Francesca, Roxana, Maja, Maye, Giselle, Marita, Gabriela, Natalia, Lupe, Sonia, Gianina, Susana y muchas más que sin orden de importancia forman aún parte de mi vida.

Existen los amigos que tocan a tu puerta en una etapa en la que las preguntas son más constantes, donde las interrogantes son cada más frecuentes y que no existe la respuesta correcta, en la época en la cual te crees un superhéroe, el rey del mundo y que puedes lograr los más inalcanzables objetivos. Con ellos desarrollas tu personalidad, con ellos aprendes que el mundo es más allá que el límite de tus narices, que no es aquel creado por tus papás, ya no estás con tus amigas que son como tú, No. Aquí creces con individuos perfectamente identificables que contribuyen a construirte lentamente. En este grupo están Carolina, César, Omar, Angela, Julissa, Lorena I., Cynthia B., Luciana, Carla, Cotito, Fernando, Kique, Bet, y aquellos con los que compartí más que las aulas en la universidad. Aquí también están mis ex, que a pesar del tiempo, la distancia y los cambios, son todavía mis amigos.

Asimismo, durante tu vida se van adicionando nuevas personas. Aquellos que eliges que formen parte de tu vida, con los que compartes tu visión del mundo o con los que el agua y el aceite podrían desarrollar una mejor amalgama que tú y ellos, pero que al final son con los que te sientes más cómodo. Son aquellos que el caudal del destino los ha colocado frente tuyo y nunca más se irán. Ahí está Isra, Juanjo, Micael, Rodrigo, el Truji, Fernando, Mauricio, Paola, Vanessa, Omar H., Roberta. Es muy mezquino de mi parte no nombrar a todos que siguen formando parte de mi vida, pero el tiempo y el espacio es corto.

Y así conocí a Jorge, quién inspiró este post. Irónicamente él quiso un post para él sólo, pero es inevitable pensar en mis amigos cuando él forma parte de este grupo que cada día crece como un globo de gas ascendiendo al cielo gris de Lima.

Foto: Montañita - Ecuador, tomada por mí.

domingo, 1 de noviembre de 2009

Asi soy yo

Siempre fui de las personas que cuentan historias, de las que se acuerdan de los detalles, de las luces y de las calles, de las que no olvidan las miradas en la oscuridad, de las que guardan en su baúl una buena broma y una buena carcajada, de las que recuerdan los sonidos, de las que reproducen el eco de una caída y de las que hace reír.

Soy la que habla con las estrellas y se ríe conversando con los perros y los gatos. De la que saluda a un extraño, tal vez esa persona necesite algo diferente ese día.

Me atrevo a burlarme primero de mí misma y he aprendido con los pocos años que tengo ha observar en el reflejo de las sonrisas de mis amigos la esperanza de un mejor día solo si duermo temprano.

Soy de la que organiza reuniones, reencuentros y citas en cafés y bares, de las que los anima a viajar y de la que los hace bailar. Quisiera que el día tuviera más horas y poder ir al cine con todos ellos, quisiera poder tomar mil cafés en las tardes por Miraflores y un chilcano cada día de la semana, quisiera que el sábado se repitiera tres veces y poder disfrutar las tardes y las noches con todos ellos.

A pesar de ello, he descubierto que soy mejor contando las historias de los demás, que cometo demasiados errores contando mi propia historia, porque todavía no me desprendo de aquel velo transparente instalado entre mis ojos y la realidad. De vez en cuando alguno de mis amigos me lo quita para secarse las manos y utilizarlo como tissue.

Si pudiera regalarle a cada uno de mis amigos una estrella lo haría, quisiera escribirles una canción o mil poemas tal vez.

Hoy quise hablar de ellos, de los que están tras estas líneas, de sus voces y de sus miradas, de aquellos por los cuales escribo, es por sus aventuras y las mías.

jueves, 29 de octubre de 2009

Luz, cámara y acción

Sandra espérame... me dijo mientras corría detrás mío.
'C' ya es tarde, no vamos a llegar a la función - le dije.

Entramos al cine y vimos una película impregnada de americanismos, de clichés, de risas, de aquella fastuosa industria cinematográfica gringa... cuando la película estaba en el minuto 100, entendí porque habíamos decidido verla. Volteaba y miraba a 'C' y no podía detener mi desvergonzada risa, esa tonta película americana me estaba dando una lección:

1. Cualquier película es excusa para pasar unas horas con tu mejor amigo.
2. Fue el perfecto pretexto para quedarnos luego de la función conversando de nuestras relaciones pasadas, de mis erróneas demostraciones de amor, de aquellas relaciones fallidas que de alguna manera penetraron nuestras almas y de aquellas cicatrices que intentamos seguir borrando.
3. De nuestras decisiones.
4. De que estar solos tiene precio, que estamos pagando por ello, pero que disfrutamos tomar nuestras decisiones, que elegimos lo que queremos ser, que somos un par de veinticincoañeros disfrutando de sus lecciones y que estamos dispuestos a volar cuando queramos hacerlo.

Tal vez reflexione más que él, probablemente para él fue una película más que quedará en el olvido, pero sus palabras hicieron que pudiera seguir evaluando mi vida, hay veces me olvido que las decisiones que uno toma tienen consecuencias días, meses o años después. Perdí la noción del tiempo, recordé que estaba sola, hizo que me interrogara nuevamente si soy capaz de iniciar una relación con alguien, me pregunté si había ese otro "alguien", no sé, que sé yo, si hay alguien yo no lo veo, porque aún se esconde entre los bosques de un futuro y las nubes de mis indecisiones.

Sandra, ya me voy, mañana tengo que trabajar temprano - me dijo 'C' y se despidió. Lo abracé y le dije ... Oye, Te quiero, hablamos mañana.

Luz, cámara y acción ...

Tú eres mi espectador ...


jueves, 3 de septiembre de 2009

Parte II : Entre cafés y sábanas


Luego de aquel inesperado, apasionado y contenido beso, “Él” y “Ella” se citaron en un café.


Conversaron de esto y aquello, rieron de las coincidencias de la vida y como siempre terminaron brindando por su amistad, luego de algunos cafes y unos piscos tal vez, “Él” le dijo a “Ella”: “y, ¿cómo estás?, fue increíble lo que pasó el sábado ¿no?”, “Ella” contestó temerariamente: “Sí claro, pero todo normal ¿no?”, tratando de evitar complicaciones que la vida podría ocasionarle. La vida de “Ella” probablemente no había sido un mundo de fantasías y las circunstancias la habían ubicado en la plenitud de su seguridad.


“Él” la abrazó como una respuesta automática. Evitando que los arrepentimientos inunden esa noche, probablemente para evitar remordimientos innecesarios.


Pasaron las horas y los comentarios subidos a un nivel seductor que ni “El” ni “Ella” previeron.


Hasta que al final de la noche, terminaron envueltos entre las sábanas de un hotel ubicado en las calles lejanas y solitarias de los recuerdos, la calle llamada Olvido y el número de la entrada marcaba 666. Esos y más eran parte de los simbolismos de una relación prohibida, no porque “Ella” y “Él” sean cuerpos imantadamente opuestos sino porque simplemente esa relación excitante tenía limitaciones que ni “Él” ni “Ella” comprendían.


Sus cuerpos necesitados de cariño y calor se desvanecieron entre la oscura y temeraria noche de un mes caluroso de verano y bajo aquella luna que fue testigo del primer encuentro de dos amigos que esa noche resultaron ser exploradores de sus formas cóncavas y convexas.


"Me sentí herida cuando perdí a los hombres de los que me enamoré. Hoy, estoy convencida de que nadie pierde a nadie, porque nadie posee a nadie. Ésa es la verdadera experiencia de la libertad: tener lo más importante del mundo, sin poseerlo." (Once minutos – Paulo Coelho)


Esta es la segunda parte de la historia publicada días atrás, la misma que forma parte de la historia de una amiga de la blogger que es casi como ella.







viernes, 29 de mayo de 2009

Aprendiendo de tu amistad...

Sin pensarlo lo conocí, ni en el lugar indicado ni de la manera usual. Al principio solo compartíamos palabras, situaciones y momentos comunales…con el tiempo se convirtió en alguien especial.

Entre contratos y conversaciones, aprendía de él, empecé a leer sus gestos, a entender sus palabras y sus bromas.

Dice que cree en Dios pero no en cualquier dios sino en el que lo acompaña todos los días el que canta, el que compone, el que sueña y el que toca … aquel con el que comparte poesía y la pasión por la música … si Bob, Bob Dylan…

No duerme mucho, no porque no le guste dormir sino porque prefiere no descansar…las noches son de música y de amigos,

Le gusta tanto viajar como las pastas … aventurero inagotable … sus pies han recorrido Sudamérica y las tierras del Tío Sam tanto como las veces que llego tarde a un lugar.

Sin querer me enseño a disfrutar de la vida, de la música, de ortografía, de sintaxis y de luchar por mis sueños.

Fue un día cualquiera por la tarde … cuando me dijo … te estás convirtiendo en mi mejor amiga … solo atiné a decir gracias y a abrazarlo. Él no comprendió que quería realmente retribuirle todo el cariño, el respeto y la diversión de los días, tardes y noches desde que somos amigos, solamente decidí escribir estas cortas líneas… Tú sabes quién eres, gracias por tu amistad!

jueves, 23 de abril de 2009

Mereces una Segunda Oportunidad

Eran las tres de la tarde de un día cualquiera, sonó mi teléfono, reconocí el número, era Mafer*, le contesté el teléfono inmediatamente, como si no hubiera tenido la necesidad de pensar, no instruí a ninguna parte de mi cerebro a hacerlo, solo conteste y le dije: “Mafer, cuéntame...”, esa era nuestro código, no era necesario un “Hola”, ninguna especie de saludo solemne, ni de una introducción innecesaria, siempre hablábamos, no solamente una vez al día sino las veces que resultasen necesarias, no teníamos límites. Aunque hace ya algunas semanas el trabajo y nuestras diversas actividades no nos dejan libres para ese cafecito por la noche.

Ella me contestó con un: “¿Qué haces?”, -bien-, le contesté, hablamos un poco y a la vez de nada, la conversación fluía; hasta que, como si el mundo se detuviera por unos segundos, pensé –algo esta sucediendo-, entonces le dije:
- Mafer, cuéntame que ha pasado.
- Nada, por qué –me incriminó Mafer inmediatamente con una voz temblorosa.
- Oye, te conozco como a mí misma, sé que hay algo que me tienes que contar – simplemente lo sabía, no puedo explicar esa sensación, eran punzadas que penetraban todo mi cuerpo,
- Sí, es cierto, tengo algo que contarte –me dijo con una voz más suave-. Las dos nos quedamos en silencio, yo no quería hablar quería que ella me contara qué estaba pasando. Hasta que me dijo: Sandra, he vuelto con Tito*.

Me quedé en silencio, ella buscaba una reacción, algún signo que demuestre aprobación o desaprobación, solo atiné a escucharla, a entenderla. Hasta que del contexto de nuestra conversación, ella muy sabiamente me dijo: Sandra, todos merecemos una Segunda Oportunidad…

Después de unos minutos, colgué el teléfono; no obstante, durante ese día y hasta el día de hoy pienso en las Segundas Oportunidades.

Creo que todos hemos tenido y hemos otorgado una Segunda Oportunidad, pero cuando alguien merece una Segunda Oportunidad?, cómo mides el arrepentimiento?, cuando reconoció su error?, qué?, entonces nos convertimos en determinados momentos de nuestras vidas en jueces y entes evaluadores de la conducta de nuestros amigos, familiares y parejas?

Es cierto que toda esta evaluación personal implica grados y niveles de perdón, pero en realidad existen esos niveles?, todas estas interrogantes han golpeado estos días el laberinto de mis pensamientos porque yo otorgue una Segunda Oportunidad alguna vez, aposté por alguien, que bueno por circunstancias de la vida no aprovecho en su totalidad la Segunda Oportunidad; pero el problema fue que yo nunca perdoné su error.

Es ahí donde nace mi confusión.

Este post responde a una catarsis personal.

* Por el bienestar de mis amigos, modifiqué los nombres reales de las personas.

viernes, 20 de febrero de 2009

Pastillas para el olvido

Quise compartir con todos algunas palabras que se las dedico a alquien muy especial, ella sabe quien es:

Toma, aquí en mis manos tengo “Pastillas para el olvido”, me dicen que se toman dos tan pronto las necesites … olvídate del pasado, de lo bueno y de lo malo.

Efectos:

Deja el pasado atrás donde nadie lo puedo agarrar, Exorciza los recuerdos
Remienda tu corazón roto
Recompone tus sueños, recuérdalos
Haz memoria de tus anhelos
Descontamínate de las mentiras
Vuelve a reir y vuelve a ser la mujer que dejaste dormida, despierta a la bella durmiente
Sumérgete entre los cuentos de hadas y las pasiones

Recuerda que el sol siempre sale al día siguiente
Que la flores retoñan
Que los resfríos se curan
Que las lágrimas se secan
Que los abrazos reconfortan y
Que despues de la lluvia nace un arcoiris

Me tienes a mi para recorrer el mundo.

Te quiero.

jueves, 12 de febrero de 2009

El pasado en silencio


Tanto tiempo transcurrió en silencio… a mi mente vuelve el pasado que nunca enterré pero que el viento se lo llevó, me lo arrancó de las manos sin siquiera poder defenderlo, fuiste tú quien huiste de aquellas interminables conversaciones, de las más inesperadas metáforas de vida…

Sí, fueron esas termitas mentales que se comieron poco a poco los recuerdos, que el día de hoy vuelve sin querer irse nuevamente.

En el momento que menos te imaginas, el destino coloca ante tu perdida mirada a aquella ave que voló por tus aires, con nuevos pasados y futuros prometedores. Soy el norte recuerdas? El norte al cual nunca fuiste.

Solamente es cuestión de tiempo, de esperas, de nuevas etapas, de puertas que se cierran y otras que se vuelven a abrir, de encontrar el momento perfecto para volver a cruzarte con tu pasado. Nadie nos asegura que seamos nuevamente un presente, sin embargo, yo te aseguró que hemos recuperado nuestra amistad y esos 7 años en silencio.

Cierren sus círculos, no dejen espacios sin cerrar, no permitan que en el tiempo se pierdan amigos y personajes simplemente cautivadores…

Este post es para ustedes amigos, los que se quedaron en el paso del tiempo, en el frío de mis talones, en mis risas de niña, en mis suspiros adolescentes y en el brillo de mis ojos. Los recuerdo y los extraño…Cada persona que se atrevió a mirarme y a permitirme entrar en sus pensamientos y anhelos, no los he olvidado los recuerdo como si fuera ayer, como si las conversaciones, los nombres, las miradas y los abrazos los sintiera hoy.

miércoles, 21 de enero de 2009

Acompañame a estar sola



Después de varios días intentando encontrar respuestas a las preguntas que de tiempo en tiempo merodean el limbo de mis pensamientos y queriendo a toda costa estar sola, las ideas empezaban a cobrar un latido más fuerte…

Sentía las sábanas de mi cama heladas, sin ganas de empezar el rutinario día frente a un computador. Las facciones de mi rostro no me permitían sonreír, tenía una mirada opaca. Sentía el llamado de la soledad nuevamente … ese eco silencioso pero mordaz.

Fue en ese preciso momento que levanté la mirada en aquella habitación y me tropecé con una persona que simplemente me dijo: “Te acompaño a estar sola”. Mi cabeza no podía comprender la magnitud de aquellas palabras. Una persona en este universo estaba dispuesto a compartir mi soledad, mis miedos, mis fastidios y la desidia de querer continuar con el camino lleno de piedras en el que siento vivir hoy.

Me pidió que no hable para que escuche mi corazón y el suyo conversar en aquella soledad que le exijo cumplir…porque mis labios no pueden moverse, solo pueden sentir su cándida respiración.

Cuantas veces me dijeron que NO, cuántas veces no quise escuchar… ese No que tiene diversas manifestaciones, algunas expresas, algunas otras no tan claras, con acciones me demostraron la negación, la ausencia de respecto y permitieron clavar agujas fuertes que dejaron cicatrices en mi corazón, debilitándolo…

Esa soledad llama a mi puerta en estos momentos sin explicación…pero siento que hoy puedo sonreír porque me siento acompañada…y es por ti.


lunes, 8 de diciembre de 2008

Estaré aquí ... cuando me necesites

Sonó mi celular. Desperté, pensé que ya era tarde. Al otro lado de los cables telefònicos, la voz de un amigo retumbó: “Hola Sandra, perdón por despertarte pero te acuerdas el nombre del Blasón, hace unos días conversábamos de él, te acuerdas?, solamente pensé en ti para que me des la respuesta!”. Cuando él acabo de hablar, simplemente sonreí … recién en ese preciso instante me percaté que eran las 6 de la mañana de un domingo. No estaba molesta, estaba sorprendida. No creo ser una enciclopedia, confieso ser ignorante en muchos temas, vivo insatisfecha de lo que sé, tengo tanto por aprender.

Irónicamente, un amigo confiaba en mi, en mi pronta respuesta, en que yo podía responder su inesperada duda. Esta persona no tiene idea de lo que su llamada me hizo sentir. Fui feliz. Sentí nuevamente ese efecto extraño de ser necesitaba por una persona a la que estimo mucho. La frase solamente pensé en tí resonaban en mi cabeza como un eco melodioso, era mi yo amplificado en su cabeza, yo tenía el reto de saber la respuesta.

Siempre estaré disponible para mis amigos cuando éstos me necesiten, sea a las 6 de la mañana de un domingo, a las 3 de la madrugada de un sábado o un lunes a las 8 de la noche.

Claro, al final de la conversación recordé el nombre del gran peruano…José Santos Chocano. Luego de responder su interrogante, no pude conciliar nuevamente el sueño pensé en mi amigo, en su llamada, en lo qué estaba haciendo a las 6 de la mañana de un domingo.