miércoles, 7 de octubre de 2009

Parte IV: El final

“Ella” caminaba por las calles miraflorinas en busca de un regalo para Mafer. Salió decepcionada de una tienda porque nada resultaba suficientemente interesante, decidió hacer una parada estratégica, necesitaba un par de cigarros. Mientras intentaba prender uno de ellos con un encendedor prestado, alguien le tapo los ojos, “Ella” se puso nerviosa, voltio rápidamente, y sí, era “´Él”.

No se habían visto en varias semanas, esa noche calurosa en aquel hotel limeño se habían quedado en vagos recuerdos, “Él” no la había llamado y “Ella” orgullosamente tampoco lo había hecho.

Irónicamente “Ella” se puso nerviosa, no sabía qué decir porque la última imagen de “Él” que “Ella” recordaba y latía en su cabeza era la de un hombre echado semidesnudo a su lado.

“Él” la invitó amablemente a tomar un café, conversaron, “Ella” no podía evitar reírse, siempre resultaba grata una conversación con él. Pasaron los minutos y se hacía un poco tarde, la noche anunciaba su llegada.

“Ella” notaba que “Él” no la miraba a los ojos en ciertos momentos, hasta que decidió preguntarle: “Te pasa algo?”. Él la miró y le dijo: “Sí, me caso en 6 meses”.

El mundo se derrumbó en sus manos, las paredes se desprendían y las luces se apagaban, los carros dejaron de transitar, los sonidos se extinguieron, “Ella” se sientio más pequeña, la cabeza le iba a explotar, qué estaba sucediendo?, “Ella” no pidió explicaciones, no tenía el derecho a solicitarlas. Lo abrazó y lo felicitó y le dijo: “Tengo cosas que hacer, perdón pero no puedo quedarme más tiempo. Suerte y nos vemos ponto”.

“Ella” lloró todo el camino a su casa. Fue en ese momento donde se dio cuenta que estaba enamorada de “Él” y que era demasiado tarde.


Y así acaba esta loca historia, simplemente así.

martes, 6 de octubre de 2009

Hoy te extrañe ...

Abrí la puerta. Estabas inundado en tus lágrimas, traté de escucharte, pero tu voz resquebrajada no me dejaba descifrar el sentido de las oraciones, tu voz destrozaba el lenguaje y la comunicación entre nosotros era imposible… solo atiné a abrazarte a preguntarte que había sucedido…

Me miraste y tus ojos dibujaban la tristeza más profunda que nunca antes había presenciado. Sus labios se abrieron y un eco golpeó mi cabeza: “Mi papá acaba de fallecer”, no sabía que decir, no entendía que sucedía, estaba en un mundo paralelo, quería despertar de esa pesadilla…

Segundos más tarde reaccioné y entendí que era real la noticia, solo que no podía procesarla.

Me desconecté del espacio y del tiempo, inmediatamente se recreó en mi cabeza la imagen del día anterior … sentada en la casa de Rafael en una parrillada con toda su familia.

Ese día su papá me había tomado la mano justo cuando intentaba hacerme un chroripan, me miró y me dijo: “Sandrita, si yo hubiera tenido una hija mujer, definitivamente, hubiera sido como tú”. Lo miré y lo abracé como si fuera mi papá y le dije: “Tío, yo soy tu hija”.

Yo amaba al papá de Rafael, era el papá de un amigo de la infancia, pero su dulzura, su serenidad y su mirada, me hacían recordar a mi abuelo, mi Tío Carlos era bastante mayor y sentía que si mi abuelo viviera sería como él.

Hoy lo recuerdo como si fuera ayer, siempre sonriendo y leyendo a Borges los domingos por la tarde…

jueves, 1 de octubre de 2009

Soy un alma desnuda ...

Era martes y mientras que conversaba con unos amigos, uno de ellos me miró fijamente y me preguntó: “Sandra, por qué escribes en un blog, te gusta contar tus intimidades?”, entre titubeos no supe que decir, atiné a alzar la voz y decirle: Solo, me gusta escribir…

Esas palabras marcaron mi noche, traté de responderme, de comprender por qué escribo, por qué comparto mis emociones, mis miedos, mis ilusiones, mis secretos, mis tácticas, por qué? Tal vez por ese morbo inconsciente que me sobrepasa, por qué, de repente, quizás… quiera que alguien me lea, que alguien comparta lo que estoy diciendo, que alguien se identifique conmigo, no lo sé.

Solo tengo esa necesidad, esa inexplicable sensación de expresar lo que siento, de contarles lo que no me atrevo a decir cara a cara, tal vez sea una forma de confesar mis culpas, de perdonarme, de aprender, de ser libre, de no guardarme más preguntas, de ser capaz de sentir y decirlo …

O creo que simplemente solo quiero que me conozcan, que me comenten, que sepan que existo y saber que existen.

No les miento, a ustedes jamás podré hacerlo, ustedes me conocen … saben quién soy o quién intento ser día día, tal vez no sepan cuál es mi color favorito, o que prefiero un helado a un pastel, que me encanta dormir antes que ir a trabajar y que lloro de todo …

Pero si conocen a la Sandra melancólica, a la que se tropieza, la Sandra que cae y se levanta, la que reflexiona, conocen al intento fallido de escritora …

Soy un alma desnuda ante ustedes …

Me hacen bien ….

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Debo confesar que ...


Debo confesar …

Que los domingos duermo hasta tarde,

Que no me baño si es que no tengo que salir,

Que prefiero comer en casa antes que en un restaurant,

Que si no salgo un sábado soy feliz viendo una película sola en mi sofa,

Que me gustan los perros tanto como los gatos,

Que soy heterosexual pero admiro la belleza femenina,

Que le tengo miedo a la soledad tanto como a caerme de rodillas,

Que me encanta ordenar,

Que me enamoro rápido,

Que me gusta hacer el amor hasta el cansancio,

Que miro a los ojos y a las manos constantemente,

Que soy coqueta porque me encanta sonreir,

Que me encanta escribir porque me gusta compartir mi soledad e ilusiones,

Y que tengo tantos defectos como sabores de helados favoritos,

Debo confesar que soy imperfecta.

martes, 29 de septiembre de 2009

Renací entre las montañas

Sentí el aire penetrar entre mis pensamientos,

El reloj se detuvo cuando llegue a la cima

Inexplicable sensación … vacilaba entre los recuerdos de una niña corriendo entre los jardines de la casa de la abuela y los primeros suspiros de mi sobrino

Comprendí que el mundo es más grande del que tengo dibujado en mi cabeza atormentada por el pasado, aprendí a escuchar los lamentos de las aves y el pensamiento de las montañas

Comencé a darle importancia a los segundos y no a los días

Por primera vez me reí de mis miedos y perdoné mis propios errores

Es aquí donde comenzaron mis nuevas ilusiones y mis nuevas aventuras

Renací entre las montañas ...

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Cuestionamientos

Qué ocultas en ese corazón desgarrado de insomnios

...en aquella mirada incandescente, ansiosa y atiborrada de cuestionamientos

...si tus labios fueran capaces de acercarse a los míos como ayer en mis sueños

...todas tus interrogantes se desvanecerían entre las sombras de nuestros músculos imperfectos

Sé valiente por un momento y confiésate …

lunes, 7 de septiembre de 2009

Parte III: Camas alquiladas

Empezaron los correos inundados de eufemismos sexuales vinculados con la idea sosegada de ir a la cama de nuevo…

Fueron dos, tres o tal vez cuatro las veces que ellos compartieron una cama, todas las veces alquilada solamente por algunas horas. Esas 18 o 19 horas para “Ella” fueron como si se parará un reloj de arena por 365 días en mitad de un oasis.

Aquel sábado la habitación estaba impregnada de olores roídos de pasión contenida, el viento penetraba por la ventana una y otra vez mientras que sus cuerpos bañados en sudor no cesaban en su movimiento.“Él” recorrió sus colinas y sus valles como si fuera el conquistador de nuevas islas; “Ella” solo gemía de placer.

Liberaron sus más oscuros deseos, aquellos deseos mundanos, aquellos contenidos por relaciones pasadas plagadas de limitaciones.

Sus cuerpos se perdían entre las estrellas fugaces de un cielo diáfano. Toda esta historia se estaba convirtiendo en un cometa resplandeciente deseoso de placer.

Luego de aquel voraz encuentro sexual, sus cuerpos cayeron uno junto al otro en aquel lecho alquilado. Mientras sus pensamientos pululaban entre horizontes lejanos, una llamada al celular de “Ella” detuvo esa imagen histriónica como un trueno en medio de la nada.

“Ella” colgó el teléfono, lo abrazó, eran la 1 a.m., “Él” no preguntó quién era, y así se quedaron conversando, como si hubieran salido a tomar un café, de lo excitante que resultó ese encuentro, de sus placeres mundanos y de que el lunes“Ella” tenía un día complicado en el trabajo, así de simple.

Ni “El” quiso tirarla por la ventana como un juguete sexual ni “Ella” quiso desaparecer al instante porque no podía con la vergüenza contenida, NO, esa madrugada terminó a las 5 a.m. luego de un par de orgasmos y una interesante conversación.

Esta historia aún no tiene final … no se si la continuaré … pero creo que por el momento queda aquí.

jueves, 3 de septiembre de 2009

Parte II : Entre cafés y sábanas


Luego de aquel inesperado, apasionado y contenido beso, “Él” y “Ella” se citaron en un café.


Conversaron de esto y aquello, rieron de las coincidencias de la vida y como siempre terminaron brindando por su amistad, luego de algunos cafes y unos piscos tal vez, “Él” le dijo a “Ella”: “y, ¿cómo estás?, fue increíble lo que pasó el sábado ¿no?”, “Ella” contestó temerariamente: “Sí claro, pero todo normal ¿no?”, tratando de evitar complicaciones que la vida podría ocasionarle. La vida de “Ella” probablemente no había sido un mundo de fantasías y las circunstancias la habían ubicado en la plenitud de su seguridad.


“Él” la abrazó como una respuesta automática. Evitando que los arrepentimientos inunden esa noche, probablemente para evitar remordimientos innecesarios.


Pasaron las horas y los comentarios subidos a un nivel seductor que ni “El” ni “Ella” previeron.


Hasta que al final de la noche, terminaron envueltos entre las sábanas de un hotel ubicado en las calles lejanas y solitarias de los recuerdos, la calle llamada Olvido y el número de la entrada marcaba 666. Esos y más eran parte de los simbolismos de una relación prohibida, no porque “Ella” y “Él” sean cuerpos imantadamente opuestos sino porque simplemente esa relación excitante tenía limitaciones que ni “Él” ni “Ella” comprendían.


Sus cuerpos necesitados de cariño y calor se desvanecieron entre la oscura y temeraria noche de un mes caluroso de verano y bajo aquella luna que fue testigo del primer encuentro de dos amigos que esa noche resultaron ser exploradores de sus formas cóncavas y convexas.


"Me sentí herida cuando perdí a los hombres de los que me enamoré. Hoy, estoy convencida de que nadie pierde a nadie, porque nadie posee a nadie. Ésa es la verdadera experiencia de la libertad: tener lo más importante del mundo, sin poseerlo." (Once minutos – Paulo Coelho)


Esta es la segunda parte de la historia publicada días atrás, la misma que forma parte de la historia de una amiga de la blogger que es casi como ella.







lunes, 31 de agosto de 2009

El amigo de "Ella" ***Parte I***

Capítulo 1: Encuentros Cercanos

“Él” era amigo de “Ella”, “Él” era chico impetuoso, que “Ella” conoció años atrás en sus primeros ciclos de universidad. Entre separatas y encuentros en los pasillos se conocieron. “Él” era un chico desaliñado, extrovertido y ambicioso; “Ella”, una chica –en esos años- no tan extrovertida como lo es ahora, extremadamente ordenada, estudiosa y muy habladora.

Fue así como nació la amistad, pasaron los años y con ellos, los ciclos de su amistad, ha veces más intensa y otras veces más casual, pero siempre amigos.

Las conversaciones siempre fueron exquisitas, no importaba el tema; relevante en muchas ocasiones, y otras circunstancial, entre el cosmos, la constitución, las comunicaciones, la fotografía, la literatura, el cine y demás pasaron los años.

Pasaron algunos años y “Él” se desvaneció, probablemente porque “Ella” tenía ocupada sus días y noches en una relación muy pasional.

Algunas primaveras transcurrieron, y “Él” volvió a aparecer pero convertido en un hombre más seguro, más imponente y diferente. En realidad, nunca desapareció solo que ahora se convertía en protagonista de la historia de “Ella”. Todo empezó de nuevo, las conversaciones, los cafés …

Una noche se encontraron en una fiestecilla limeña.

Conversaron, bailaron y se besaron … Fue ahí donde comenzó la adición … se volvieron adictos a sus más intensos y desgarradores deseos de poseerse una y otra vez.

“Cuando la vida te ofrece un sueño que supera ampliamente cualquiera de tus expectativas, no es razonable lamentarse de su conclusión”

Bella en “Crepúsculo”


Este post forma parte de una historia creada en la cabeza de la narradora, si existe algún parecido a la realidad espero no herir susceptibilidades.

Es la primera parte de una historia que identificará a muchos de los lectores.

domingo, 16 de agosto de 2009

Lamentos silenciosos


El tiempo selló mis labios
la sentencia del silencio penetró mi pecho
y el frío de tus lamentos entumecieron la línea delgada ubicada entre mis piernas.

Arrastrándome intente continuar y seguir el camino que marcaba el aullido de la loba madre
pero mis inquietantes imperfecciones desconcentraron la intensa mirada de mi objetivo

miércoles, 17 de junio de 2009

La niña de los zapatos rojos de charol

Mis manos tiemblan nuevamente
Intentando descifrar las líneas del pasado
entre la niebla del volver a empezar y los trucos de un mago ciego

Comenzar de nuevo no resulta tan espontaneo,
Las interrogantes se entrelazan en mis cabellos
Y naufragan en las comisuras de mis ojos
Deteniendo los lamentos de una mujer que intenta penetrar en sus lagunas mentales.

Atrás quedaron los sueños de la niña de los zapatos rojos de charol
Se despedazaron las palabras de las metas más incandescentes
se cerró aquella puerta y la otra no volvió a abrirse
Solo se abrieron tus ojos amarillos a contra luz para decirme: No es el momento

Me negué a continuar con el sueño etéreo de ser diferente
Esfumándose las voces internas que tambaleaban en el hilo de los recuerdos

Cambie los zapatos rojos de charol por unos zapatos negros listos para la guerra.